Creo que la primera vez que me dio migraña tenía menos de 5 años. Recuerdo manifestarlo como lucecitas y puntitos, luego un dolor de cabeza, y adormecimiento de mis brazos.
Más tarde se añadió la dificultad para hablar y pérdida de movilidad de mis piernas y en algunos casos, algo parecido a una parálisis facial.
Entendí que venia relacionado con la fotosensibilidad, falta de horas de sueño, y estrés.
Como a los 9 y a los 12 años me dio una migraña muy fuerte en el colegio, en una ocasión había desayunado jugo de naranja y en otra, chocolate caliente. Vomité del dolor más de 10 veces. De ahí digo que el chocolate caliente y el jugo de naranja son detonantes de mi migraña, no es cierto, solo que me recuerdan a eso.
Este año, en marzo, viví el peor episodio de migraña de mi vida. Estaba en una montaña, alejada de civilización, produciendo un comercial. Eran días de no solo mucho estrés, sino de estarme enamorando en condiciones nuevas para mí, una rueda de prensa improvisada en Palacio, nuevo ministro de Salud, yo lejos. Fue el peor episodio de migraña porque no supe que era migraña, no sentí dolor hasta muchas horas después, sino todos los demás síntomas.
Luces, estrellitas, dificultad al hablar, parálisis facial, imposibilidad de escribir. Y pánico.
Por un momento pensé que me estaba dando un ACV. Estaba con mi equipo y no quería preocuparlos. Pero mi estado era preocupante.
Me di cuenta de que nadie a mi alrededor sabía que yo tengo esos episodios de forma esporádica.
Corrí al carro, mandé una nota de voz a mi hermana, sin que se entendiese mucho lo que decía pero sabiendo que ella entendería. Le envié el número del Chief of Staff para que le explicara.
Él llamó al chofer que andaba conmigo, asustado, para llevarme rápido a una clínica.
Nos tomó unas dos horas bajar de la montaña hasta un Centro de Atención Primaria.
Un calmante y fui viendo, irónicamente para alguien fotosensible, luz.
Al volver a la capital, quise googlear, por primera vez en 22 años, cuál es el nombre científico de eso que me pasa.
MIGRAÑA HEMIPLÉJICA FAMILIAR
Ahora lo sé y se lo comuniqué a todo el que es cercano a mí. Es un tema de evitarles el susto cuando me vean así, porque no es que tiene tratamiento, cura, ni nada, y aunque el nombre suene complicado, no es una enfermedad terminal ni mucho menos.
Pues sí, sufro de migrañas hemipléjicas. Y la última me dio fatal.
Quizás por eso cuando leo FOTO pienso en Fotosensibilidad y no en Fotografía.
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