jueves, 30 de junio de 2022

ZUHAUSE



Me tomó cinco años regresar a Alemania. En Instagram escribí que en verdad fueron tres campañas ganadas y una decisión impulsiva, pero es que eso, así tal cual, me tomó cinco años.

Bueno, no. 

Gané tres campañas en solo dos años, y decisiones impulsivas (justificadas en instinto) tomo semanalmente. 

El tema es que, realmente, se me atravesó una pandemia y mil temas personales.

Pero aquí estoy. 

Llegar a Kaltoft fue sentir el corazón en su sitio. Lo que hace que se me llenen los ojos de lágrimas y satisfacción, es saber que sentiré algo muy muy similar cuando aterrice en Las Américas. 

Qué suerte la mía de poder llamar HOGAR a más de un lugar. 

Estoy en mi casa de cuando era una niña que se creía adulta, 17 años. En mi cuarto. En mi cama. Esto, por ejemplo, ya no lo tengo en Venezuela. 

Una familia soñada. Tradicional. De quienes aprendí lo sano que es discutir con respeto, con amor. Más de 45 años de casados y siguen tomando duchas juntos. 

Bernadette me ha hecho mi grilled cheese sandwich cada mañana acompañado de mi ensalada de frutas con almendras fileteadas, como hizo cada mañana durante el año que aquí viví.

Heinz me sirve cervezas mientras bromea usando mis lentes de sol, dice convencido que soy la mujer más linda de Venezuela y ahora le suma un orgullo enorme por mi trabajo.

Yo, por mi parte, tengo días maquillándome en el espejo del armario que con tanta ilusión compramos en Kiel en 2011. Y este cuarto, como siempre, termina siendo el punto de encuentro de los tres, sentados en mi cama, para decidir qué hacer más tarde o recordar graciosas, o humillantes, anécdotas.

Ich bin zuhause. 

Kaltoft y los Steinmeier no son sopa de pollo para el alma, pero sí el mejor Gulaschsuppe. 

domingo, 3 de abril de 2022

Día 30: DESCONOCIDO

Tiene que existir un nombre para nosotros los que nos saboteamos la felicidad. 

Claramente no lo he googleado. Simplemente decidí abrir este blog y drenar; aquí me encontré con que hace casi tres meses dejé incompleto el último reto, quedando sin escribir justamente el post cuyo keyword era DESCONOCIDO. 

So there it is: tiene que existir un nombre para nosotros los que nos saboteamos la felicidad. Y si bien sé lo que es porque lo he vivido múltiples veces, el término en sí, para mí es desconocido. 

Quizás no lo googleo porque sería meterme un dedo en mi propia llaga. Escoñetarme contra un muro de términos que terminen por relacionar eso con mis líos de ansiedad, mi urticaria, mis heridas sin sanar y el miedo que me genera aceptar que me merezco las cosas buenas que me pasan y los de sentirme meritoria de las mierdas con las que me tropiezo. 

Y mira no, emocionalmente no estoy preparada para eso. 



domingo, 9 de enero de 2022

Día 29: SUERTE

Mi mamí, que aún a casi 5 años de su partida sigue dándome lecciones de vida. Barquisimeto, Venezuela.


A mis 7 años escuché que la suerte no es algo más que lo que tú construyes para ti mismo. 

Estando Beatriz Carolina, mi hermana, de intercambio en Holanda, mi mamá se llenaba de emoción hablando de la suerte que había tenido Beatriz al quedar en tan bella y querida familia. Mi mamí, que a todo le llevaba la contraria pero casi siempre con razón, exclamaba que no era suerte de Bea, sino que ella de por sí se merecía eso y más por ser tan buena niña; que si íbamos a hablar de suerte, suerte tenía esa familia al recibir a alguien como mi Sissi. 

Tal vez en el 2,000 no lo entendí por completo, pero lo escuché, se me grabó y lo internalicé y entendí años más tarde. 

Hay circunstancias, sí. Hay momentos adecuados y momentos errados. Lo he vivido. Pero el 90% de tu suerte la construyes tú. 

Hasta cuando no lo entiendes, si le das tiempo, te das cuenta de que según lo que construiste y caminaste, equis o tal cosa tenía que ser así porque es una reacción de algo del pasado o lo será para algo del futuro. 

Eso me da paz. 

Hey, que hay un 10% que depende de otro plano. Pero saber que lo que hago y dejo de hacer será responsable del otro 90% de chances, me hace tomar más y mejores decisiones. 

Una vez me dijo alguien que había que tomar decisiones en la vida pensando en cómo nos haría sentir a nosotros mismos y a los nuestros, si esa acción fuese un titular del New York Times. 

Wow.

Me marcó casi tanto como las muchas lecciones de mi mamí. 

Pienso mucho en esa reflexión y estoy lejos de querer que cada decisión que tomo me pueda dar orgullo al verla como titular del Times, pero cada vez voy cortando más esa brecha. 

No es suerte, son decisiones que te den paz. So... Peace out! 

Porque ni haber nacido su hermana fue suerte, fue el regalo que Dios nos dio a ambas, basándose en lo  bien que se portó después de haber sido un demonio los primeros cuatro años de su vida. Costa del Este, Panamá.




Día 28: HUESO

Crucero MSC Sea View zarpando hacia Tortola, Islas Vírgenes. Puerto Plata, DR.

Yes, I've been off. 

Realmente trabajé más las últimas dos semanas de diciembre, quejándome de que necesitaba que enero iniciara para que todos se reactivaran, que lo que trabajé del 01 al 06.. 

Pero I'm back.

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El 07 de enero, cuando seguía frustrada por lo flojo que iniciaba el año, me sacudió (y besó) un lío que había que atender. 

Las crisis son mi pasión. Mi gasolina. 

Hay días en que bromeo con que no soy consultora de comunicaciones sino bombero, lo mío es apagar fuegos. 

Lo que era una excelente noticia para mi pedacito de isla a finales de diciembre, lo convirtieron en un problemita la primera semana de enero. 

Tuve el primer viernes del año más movido de mi vida. Di-vi-no. 

Que por supuesto vino acompañado de urticaria. Y no estoy usando el término como modismo y a la ligera. Sí, urticaria/angiodema por estrés. Porque una se te la da de arrecha y omnipotente, pero negro que no es pretencioso es pinta'o y a mí el estrés me da migraña y/o urticaria. 

Pero valga la pena modificar el refrán popular: urticaria con gusto no pica, y si pica no mortifica. 

Pica con bolas, pero cuando estás operando y atendiendo un problema que te apasiona, no te da chance ni de rascarte. 

Sobrevivimos. 

Pero no solo sobrevivimos. Nos fue BIEN. Solucionamos y conseguimos resultados que nadie esperaba. 

Yo creo que si en lugar de lesiones en la piel o dolor de cabeza, hubiese desarrollado osteoporosis repentina por estrés, igual sería feliz con par de huesos rotos, enyesada, haciendo lo que me gusta y se me valora. 

Que no me falten nunca la endorfina, la serotonina, la dopamina y la oxitocina al trabajar. Lo demás es par de Sumigrán Plus y Caladryl.

Lo demás es confetti.

Happy 2022 you all!

Lesiones de piel en pierna izquierda, de la espalda y la mano no tuve tiempo de tomar. Ain't nobody got time for that. 

jueves, 9 de diciembre de 2021

Día 27: TINTA

¿Que cómo ha sido madurar y darme cuenta de que soy un adulto y tengo una empresa?

Cuando me di cuenta que es más fácil que se me olvide el celular en casa que salir sin el sello de mi compañía. Sí, fue así. 

Ay, mi hermano, si ustedes me vieran cuando me he dado cuenta que se está quedando sin tinta: el real juidero.

Aparte, para alguien como yo, que varía la firma más que los zapatos, poder prescindir de mi firma a mano alzada por esa bellísima herramienta compuesta por goma, tinta, resorte y pistas lapidadas me han hecho además de feliz, adicta a él. 

Hace unos meses escribí en twitter: 


Y es así. Pero no les voy a ocultar que se celebra todos los meses la independencia laboral, pero cómo quilla en diciembre que nadie te pague el doble sueldo 😅


 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Día 26: CAMINO

En lo que se convirtió este post ayer.


Yo ayer escribí el título de este post y no avancé más. 

Me fui directo a mis notes, y escribí: ESPAÑA 2022 / 30 de abril - 20 de mayo.

Así mismo. Decidí ponerle fecha a un tema que tengo pendiente desde 2014.

Terminar el Camino de Santiago. 

No se confundan con la fecha, no crean que haré el Camino Francés. No. Me voy casi un mes de los cuales solo 7 días se los dedicaré a la peregrinación, desde Ferrol a Santiago, 112 km, el Camino Inglés. 

De hecho, antes del Camino, el plan es ir a a las Feria de Abril o Feria de Sevilla y unos días a Madrid. 

Yo voy es en plan Eat, Pray, Love. Pero prometo contenido audiovisual más entretenido. 

Me voy a comer cada ciudad full, voy a reconectar con mi religión en la peregrinación y voy a amaaaaaaarme a mí misma bailando sevillanas. 

Pues miren, le agradezco a este reto no solo haberme conectado nuevamente con el hábito de la escritura, sino además darme el brío para planificar algo que quiero y me merezco. 

¡Vamo' arriba!


Stay tuned, que esto se viene con todo desde enero, entrenando con peso para el Camino y clases de flamenco full, porque miren, yo lo que te he bailado es ballet clásico y tango. 

El día que llegué a tomar mi tren un día antes de lo que me tocaba empezar el Camino de Santiago. Estación de Atocha, Madrid





martes, 7 de diciembre de 2021

Día 25: BOTE

Atardecer con vista a Brickell. Bahía Miami, FL.

Poco he hablado yo sobre mis meses en Miami. 

Siempre que lo digo, lo relaciono con aquello de que la lengua es el castigo del cuerpo, y es que coño, a mí nunca me gustó Miami y BOOM, me toca vivir allá unos meses. 

Nueve meses en los cuales vine a mi pedacito de isla soñado unas 5 o 6 veces. Porque sí, la verdad es que soñaba con regresar a RD. 

En parte responsable era el señor aquel de los Países Bajos, quien irónicamente se quería ir de acá, pero pesaba mucho el saber que aquí sí podía perseguir mi carrera soñada, en Miami no. 

Total. Así lo hice y así fue. 

Pero como la vida tiene unas vainas increíbles, yo claro que extraño ciertas cosas de Miami. 

La oferta gastronómica, el Art Basel, los conciertos, el chinito que me hacía mani-pedi, el Frosé de Sugarcane... Y por supuesto, las tardes en bote. 

Tuve la dicha de vivir justo en el Río Miami, con un bote muy coqueto frente al jardín de la casa. 

Chamo, no saben cuánta falta me hace salir a la bahía un martes a las 3pm. 

Ver atardeceres, pensar, rumbear también, porque ajá. 

Que irónico vivir ahora en una isla y no salir en bote nunca. Una ciudad cuya salida al mar está tan contaminada. Con la marina más cercana a unos 40 minutos. 

No se le puede pedir tanto a la vida y conseguirlo todo, es verdad.

Se cambian unas cosas por otras.

Pero mientras el balance siga siendo positivo, no me quejo (tanto).

Tardes de bote. Miami, FL.