martes, 7 de diciembre de 2021

Día 22: CÁRCEL


La felicidad de quien celebra una justa absolución. La Posta Bar, Santo Domingo - Distrito Nacional.


Recuerdo haber visto la transmisión de los investigados por el caso de Odebrecht aquí, en 2016. Me causaba un placer peculiar porque allí estaba mi primer contrincante político y además, porque era ver justicia por algo que en mi país nunca siquiera soñamos vivir.

Hace unos días, más de cinco años después, finalmente fue dictada la sentencia y enviado a cárcel a los culpables y a casa a los inocentes.


En esta ocasión celebré más la justicia a los inocentes que la de los mismos culpables. 


La vida da vueltas, sí.


Vivir perseguido por algo que no hiciste tiene que ser de las cosas más horrendas por las que puede pasar alguien. 


Esa noche eliminé de mi computadora el primer plan de contingencia que escribí para esta gestión. 


No hacía falta usarlo. Se había hecho justicia.


Me tomé un trago, entre la euforia y el frío en el estómago. 


Abrí mi twitter. Leí un montón de mensajes refiriéndose tanto a absueltos como culpables, decidí escribir uno yo y boom, se me estrelló en el pecho un evento que me frizó.


Tan solo un día antes había muerto Baduel secuestrado en una cárcel de Venezuela. 


Qué mierda se hace celebrar justicia en RD cuando en casa mueren inocentes perseguidos. 


Dolor.




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