lunes, 18 de febrero de 2013

Once.




Para #túsabesquiéneres.



     Empezó con un drible de fondo y así mismo termina. Comenzó con un grupo de personas hablándome de lo bueno que eres en lo que haces, y se acaba oyendo como hablan de tu prometedor futuro. 

     Comenzamos muy de frente, muy de a buenas. Muy de vestido y traje, de prácticas y pizza. Me gusta pensar que no fui la única que se involucró al principio, aunque sé que fui la última en darme cuenta que ese no era nuestro camino. Acepto que me involucré y me enrrollé, pero hace meses man, no hoy. Te aprendí a querer con seguridad, como futuro, con peleas y con admiración bien merecida. Me tocó seguirte queriendo pero como pana, con risas, bromas y confesiones tontas. Nos quise más en esa segunda faceta, que como pareja. Tan de vez en cuando, y no tan de diario. Tan de cuando nos provocara, y no porque tocara. 

     La culpa de cómo y por qué llegamos acá es compartida. Yo me aguanté que ayer te quisieras casar conmigo y ya hoy no me llamaras, yo acepté que hoy te quisieras ir a Argentina, y que mañana te sintieras cobarde como para a hacerlo. Yo suspiraba el día que te sentias joven y atrevido, y me tragaba la decepción enterita cuando amanecias muy viejo y cansado. Es culpa tuya por no medir lo que decias, culpa mía por creer que lo soportaria para siempre. 

     Pero éramos panas. Y me gustaba muchísimo. Ëramos panas. Y me encanta el recuerdo. Hablar sin tapujos, decirnos que nos queriamos y luego darnos cuenta de que lo mejor era postergarlo 10 años. Darnos cuenta y privarnos de la risa. Éramos lo mejor que podiamos ser. Lo más sano, con ciertos relajos. 


     Y mira tú, se acabó. Se acabó en el momento en el que te extrañé, en el momento en el que tal vez se me demasió un tanto el quererte y me contestaste con vehemencia que no me enamorara, que no fuera tonta. Me dolió no porque no me creyese mujer suficiente como para que tú me correspondieras, me dolió porque fue un comentario de hijo de puta. Una respuesta de ego en el cielo. Una daga de una "figura pública". Una reacción que no es de mi pana, de quién me abraza, de quién me dice que estoy horrible cuando es verdad, de quién se preocupa si algo me duele, de quién me secó lágrimas por otro tipo. Fue la reacción del user de twitter, el oficial. La reacción de un güebón que se quita mujeres a sombrerazos, la reacción de uno más de ese mundo. 

     Y fíjate, lamentablemente yo no soy amiga de tipos así.
     



pD: Llámame en 20 minutos. Pero tú, mi DonSe. No este tipo que se siente atosigado. Pies a tierra, pendejo.

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Gracias por llamar y leerme el post. Por reclamarme cada párrafo pero para terminar diciéndome que te encantó. 
Gracias por quererme. Gracias por cuidarme. 
Yo te quiero, yo nos cuido.